¿Por qué nos cuesta tanto aceptar cumplidos?
¡Saludos, almas curiosas! La hechicera Rubia regresa a su rincón encantado, después de una pausa necesaria, pues la forja de palabras consume tanto como el fuego de un dragón indomable. Por eso quiero disculparme antes de empezar con el tema de hoy: ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar cumplidos? Ha pasado un tiempo antes de esta nueva entrada y hay un motivo.
Mi segundo libro está casi listo, y la entrega final ha sido un sacrificio digno de una hechicera en su máxima prueba. La intensidad necesaria para llegar hasta el final de este proyecto me ha distraido de mis obligaciones como reveladora de secretos de vida en éste, vuestro blog de referencia, como granjera de emociones que pueden cambiar un poquito el mundo a mejor.
Ay, escribir el segundo libro… ¡Eso sí que ha sido una montaña rusa con tacones! Porque claro, uno cree que, después del primero, el segundo sale solo… ¡Ja! ¡Qué inocencia la mía!
Este libro me ha costado horas de sueño, meriendas frías, y más de una lagrimita escondida. A veces me sentaba a escribir y las ideas no venían, como si se hubieran ido de vacaciones sin avisar. Otras veces, venían todas juntas, haciendo cola como si fuera el primer día de rebajas, y no sabía cuál agarrar primero.
Ha sido un trabajo de picar piedra con lápiz. De escribir y borrar, escribir y dudar, y de volver a empezar. Pero también ha sido un acto de amor. Porque cada palabra, aunque me cueste, la pongo con cariño. Porque quiero que este libro, que cada libro, tenga alma, no solo letras.
Y aunque he sacrificado tiempo, descanso, y un poquito de cordura (solo un poquito, ¿eh?), ¡Ya casi está! ¡Ya casi está! Y verlo así tan cerquita de ser real, es como ver germinar y crecer una planta que regaste con lágrimas y café.
No ha sido fácil, pero ha valido cada minuto. Porque este libro es más que páginas: es un pedazo de mí, más maduro, más fuerte… y con más chocolate de emergencia en el proceso. Y ahora sin más dilación, os hablaré del nuevo tema de hoy…
Hoy, os traigo un misterio que ni los más sabios alquimistas han descifrado del todo: ¿Por qué nos cuesta tanto recibir y aceptar cumplidos?
¿Por qué nos cuesta tanto recibir y aceptar cumplidos?
Muchos de nosotros, cuando alguien elogia nuestro talento, nuestra apariencia o incluso un gesto amable, sentimos una extraña incomodidad. Como si la magia del halago no pudiera posarse en nuestra alma sin desvanecerse de inmediato. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué no somos capaces de valorar lo que valemos?
Hay unos encantamientos invisibles que nos frenan, no nos dejan avanzar.
Os hablaré de ellos, fieles lectores:
El conjuro de la molestia extrema
Nos han enseñado que ser humilde es una virtud, pero a veces confundimos humildad con rechazar todo reconocimiento.
La maldición del impostor
Creemos que no somos lo suficientemente buenos y que, si nos elogian, es por equivocación o amabilidad exagerada. Este síndrome es una sensación de no merecer los logros alcanzados. La creencia de que el éxito se debe a la suerte o a factores ajenos a nosotros, y no a nuestra propia capacidad. Miedo a ser descubierto como “incompetente” como si fueras un “fraude” a pesar de tener pruebas de nuestra competencia y éxito. Esto es común en entornos académicos, profesionales y creativos, y puede afectar a nuestra autoestima y el bienestar emocional.
El hechizo de la comparación
Miramos a los demás y sentimos que siempre hay alguien mejor, más fuerte o más sabio.
El miedo al juicio ajeno
Aceptar un cumplido es admitir que valemos y, a veces, tememos que eso nos haga parecer arrogantes.
Pero, queridos aprendices de magia, todo esto son solo sombras que podemos disipar con el poder adecuado. Sombras de oscuridad que hacen que los poros libres de vuestra piel se cierren y no respiren.
Es interesante saber por qué nos cuesta tanto aceptar cumplidos, pero mejor aún es saber cómo superar este trauma y en qué nos va a ayudar en la vida.
¡Así que ya está bien! ¡Vamos a coger el toro por los cuernos!
Truquitos de la Hechicera Rubia para aceptar lo bueno que hacemos:
1- El arte de la gratitud mágica
Cuando alguien te haga un cumplido, respóndele con un simple “gracias” sin justificarte ni minimizarlo.
Ejemplo práctico, tu amiga te dice: “¡Qué bien te queda ese vestido!”
—Respuesta equivocada — “Ay, no, qué va, si es del mercadillo y me costó menos que un bocadillo de calamares”
—Respuesta correcta —”¡Gracias! Sí, me queda tan bien que hasta mi abuela ha preguntado si es de una alfombra mágica”
Acepta el cumplido como si te hubieran dado una poción de energía.
¡Siéntete reina, y no princesa! ¡No lo tires por el suelo!
2- Reflejo encantado
Mírate en el espejo cada día y elogia al ser que ves en él. La magia más poderosa nace de dentro. ¿Sí?.¡Mírate! Y dí… ¡Soy lo más bonito que ha parido madre! Así… Dilo con entusiasmo. Siéntete como la mismísima Sissi, la emperatriz, o el rey Salomón.
Ejemplo: Te levantas con el pelo revuelto, ojos hinchados de pulga pedorra y cara de haber luchado contra quince elfos salvajes en tus sueños.
—Respuesta equivocada: “Parezco un gremlin después de un buffet libre de medianoche”.
—Respuesta correcta: “¡Oh, poderosa criatura de la noche, con tus rizos salvajes y mirada mística! Hoy conquistarás el mundo…¡Claro, después de un café! Admira tu reflejo con la misma intensidad con la que un gato mira fijamente la pared sin motivo alguno. ¿O habrá algún motivo?»
3- Diario de Logros
Apunta cada pequeño triunfo. Un hechicero que conoce sus victorias se vuelve imparable.
Ejemplo:
—Día 1: “Hoy no olvidé las llaves de casa”.
Nivel de hechicera: aprendiz responsable.
—Día 2: “Sobreviví a una reunión de trabajo sin convertirme en estatua de piedra por aburrimiento”.
Magia de resistencia en aumento.
—Día 3: “No maté a mi planta. O ella se ha hecho inmortal. De cualquier forma, lo apunto como éxito”.
Celebrar logros pequeños es clave. Si los hobbits hicieron una fiesta por encontrar un anillo, tú puedes celebrar que no se te ha quemado la tostada.
4- Romper la barrera del hechizo ajeno
Si un amigo recibe un cumplido y lo rechaza, recuérdale que es merecido. Verás cómo poco a poco aplicas esa misma magia en ti.
Ejemplo:
—Tú: “¡Qué bien te ha salido ese dibujo!”
—Amigo: “No es para tanto…”
—Tú: “Mira, si esto no es arte, que venga Picasso reencarnado en paloma y me lo diga a la cara”
Si alguien intenta minimizar su talento, combate su hechizo con el doble de entusiasmo. ¡Reparte cumplidos como un mago reparte pergaminos de sabiduría!
5- Prueba del eco positivo
Da cumplidos sinceros a los demás y observa cómo los aceptan. Te ayudará a sentir que el reconocimiento es algo natural y valioso.
Ejemplo:
—Tú: “¡Oye, tu risa es increíble, parece un conjuro que hace felices a todos”
Persona con buen sentido del humor: ¡Gracias! La uso para alejar a los demonios y a los comerciales de las empresas de luz”.
Da cumplidos y verás cómo vuelven a ti multiplicados. Es como lanzar un hechizo de buena energía… pero sin ingredientes raros como cola de tritón.
Recordad, almas luminosas, que aceptar un cumplido no es egoísmo ni vanidad, sino reconocer la chispa mágica que llevamos dentro.
Deja que la luz de los elogios ilumine tu sendero, porque la hechicera rubia ve en ti un poder inmenso.
Hasta la próxima revelación,
La hechicera Rubia
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