A cinco tiempos de tu muerte, 8: El Ángel
Viene de: A cinco tiempos de tu muerte 7: Anime.
Música que se menciona en este capítulo:
—¡Que te largues, Kaworu! —espetó Víctor de nuevo—. ¡Aquí no pintas nada!
Las miradas de los compañeros se concentraron en ellos. Merche, Cristina y el resto del grupo de Valeria se habían quedado petrificados.
—Pero ¿quién es ese tío? —preguntó Merche—. ¿De dónde ha salido? ¿Es modelo o algo?
Valeria se interpuso con los ojos brillando de furia.
—¡Déjale en paz! No te metas en lo que no te importa —gritó a Víctor—. ¿Qué pasa? ¿No puedes soportar que yo sea el centro de atención de alguien?
Víctor miró a Kaworu por encima del hombro de Valeria. No tenía los ojos rojos: eran rojos. Y ese pelo blanco tan antinatural… «Tiene que haberlo traído con la caja».
—Está bien, Valeria, perdona. He reaccionado mal pensando que era un peligro para ti. Con todo lo que está pasando, no quiero que corras peligro. —Levantó un poco la cabeza hacia Kaworu con una sonrisa afable—. Disculpa mis modales, Kaworu. Los valencianos solemos ser más acogedores. Tú no eres de aquí, ¿verdad?
—No tienes por qué disculparte, Víctor. El miedo hace que las personas levanten la voz, incluso cuando no tienen malas intenciones. Nunca he comprendido qué significa exactamente pertenecer a un lugar —contestó inclinando ligeramente la cabeza—. Me pregunto si te preocupa que pueda hacerle daño a Valeria o que ella pueda hacértelo a ti.
—¡Qué educado eres! Aunque sigues sin decirme de dónde has salido.
—Los seres humanos os buscáis los unos a los otros para no sentiros solos y atrapados en vuestro sufrimiento. Yo soy el reflejo del destino que vuestros deseos han invocado.
—¿Por qué hablas así? Te he preguntado quién eres.
—Soy Tabris, el decimoséptimo ángel —contestó Kaworu.
—¿Y cuál es el motivo de su visita, estimado ángel? —se interesó Víctor mientras hacía una reverencia teatral.
—Acudí a la llamada de sufrimiento de vuestras almas.
—O sea, que Valeria te trajo con la caja —añadió Víctor.
—No lo hice adrede, solo ocurrió —se quejó Valeria.
—¿Qué estabas haciendo?
—Estaba viendo Evangelion en el portátil y, de repente, estaba allí.
—No te preocupes, Valeria —dijo Víctor, imitando la serenidad de Kaworu—. Ya sabemos que es un ángel. Los ángeles solo traen cosas buenas, paz a las almas. —Se volvió hacia Kaworu—. Nos vemos en el almuerzo. Disfruta de las clases, Kaworu.

Víctor no entró en clase. No creía que pudiese encontrar nada sobre la caja, así que se concentró en el anime. En el episodio en el que Kaworu conoce a Shinji, ambos congenian, pero al final Shinji acaba matándolo.
Más tarde, en el recreo, se dirigió al grupito del patio donde estaban. Merche preguntó inquieta.
—¿Por qué no has estado en las clases, Víctor? ¿Ha sido por el numerito de antes?
—Merche, me gustaría decirte que no, pero ese ángel tiene algo siniestro —contestó Víctor en voz baja.
—Oye, pues está bastante cañón —dijo sin reparos Cristina, que estaba escuchándolos.
—Kaworu, ¿puedes contarnos cuál es tu naturaleza como ángel? ¿Tienes una misión aquí que cumplir o algo así? —preguntó Víctor.
—Mi naturaleza es mi misión, mi esencia —respondió Kaworu—. Tengo que cumplir el destino que me corresponde.
—¿Y cuál es ese destino, si puede saberse? —preguntó de nuevo Víctor.
—Poner fin al sufrimiento de la humanidad —dijo Kaworu sin rastro alguno de inquietud.
—¿Cómo vas a poner fin al sufrimiento? —preguntó Merche—. ¿Vas a acabar con las guerras o algo así?
—No —respondió él—. El sufrimiento nace del deseo, del miedo y de la soledad. Mientras los seres humanos existan, habrá almas padeciéndolo.
—Eso es deprimente —dijo Cristina.
—No pretendía que lo fuese. El sufrimiento no es una condena que tengáis que soportar; es algo de lo que yo debo liberaros.
—¿Y cómo nos vas a liberar? —preguntó Víctor.
—Mediante vuestra desaparición.
Durante unos segundos, nadie dijo nada.
—¿Estás diciendo que vas a matar a todo el mundo? —preguntó Merche.
—No deseo castigaros ni siento odio hacia vosotros. Comprendo vuestro dolor. Por eso debo liberaros.
—Pero… tú no puedes decidir eso por los demás —dijo Valeria desconcertada.
—¿Y quién lo hará, Valeria? ¿Acaso habéis elegido sufrir? ¿Habéis elegido temer a la muerte o al dolor? Os aferráis a una existencia que os obliga a padecerlos una y otra vez.
—Entonces —dijo Víctor—, si te entiendo bien, tu misión es acabar con toda la humanidad, porque así dejaremos de sufrir todos.
—Lo has entendido perfectamente.
—Pues, Kaworu, si vas a aniquilarnos a todos, me gustaría hablar un momento a solas con mi mejor amiga. ¿Nos concedes unos minutos?
—El tiempo que necesitéis —respondió él.
—Ven, Valeria, quiero que veas algo —pidió mientras tiraba de ella hacia el pasillo de aulas.
—No voy a darte la caja, Víctor —dijo la chica, adivinando las intenciones de Víctor—. Tú quieres matarlo.
—Valeria, es normal que quiera eso, pero no es lo que quería decirte. De todas formas, parece que tú le has cogido mucho cariño. ¿Cómo ha sido?
—No lo sé, Víctor. Yo estaba viendo la historia y apareció y, no sé, me gustó tanto… No puedo explicártelo.
—Y cuando sentiste eso, apareció.
—Exacto.
—Valeria, en el anime que has estado viendo, Kaworu y Shinji son muy amigos. Shinji puede convencerlo de que no siga con la aniquilación. Escúchame bien —dijo fingiendo la sinceridad más absoluta—: con la caja puedo traerlo, sin destruir a nadie, sin hacer desaparecer a nadie. Piensa que yo ya he estado en esta situación, ya sabes, con mi padrastro. Shinji le hará entender que los humanos merecemos vivir.
Cogió las manos de Valeria con una falsa calma y la miró directamente a los ojos.
—Podemos hacerlo, Valeria. Puedo desear que Shinji venga, igual que tú hiciste con Kaworu. Y podrás quedarte con tu chico, nadie tiene por qué hacerle daño.
Valeria bajó la guardia ante la inesperada rendición de Víctor. Si Shinji podía convencer a Kaworu, quizá aún tenía una salida.
—¿De verdad… de verdad se puede arreglar así? ¿Sin que nadie muera? —preguntó Valeria con la voz entrecortada, mirando a Víctor a los ojos buscando una señal de tregua.
—No más muertes —mintió Víctor con una convicción férrea.
Valeria entró en clase corriendo y volvió con la caja. Miró a Víctor y pronunció las palabras temblando.
—Es tuya… Víctor, te la regalo.
—¿Cómo supiste que se podía controlar así? —preguntó Víctor.
—En el autobús… gritaste y la música se apagó de golpe. Lo adiviné, supongo.
—Yo también lo adiviné —dijo Víctor con una sonrisa—. Ahora vuelve. Cuando venga Shinji, yo le pediré que hable con Kaworu. No hace falta esperar más, es el momento Nirvana.
—¿No quieres que me quede? Puedes regalarme la caja de vuelta una vez que aparezca Shinji. Es lo que hicimos mi madre y yo para… cerrarla, ya sabes.
—No va a ser necesario, tranquila, vuelve con tu chico manga.
Víctor entró en los aseos y se encerró con la caja. En la escena del anime sobre el móvil, Shinji entra en una ciudad destruida. «Shinji, tienes que salvarnos, eres nuestra única esperanza, te ruego que vengas».
No funcionó.
Kaworu miró a Valeria con una dulzura infinita, sonriendo.
—¿Os habéis despedido? —preguntó.
—Sí. Por favor, Kaworu, tienes que desistir de tu misión —le pidió Valeria mirándolo a los ojos. Después lo besó en los labios por un instante.
Víctor se desesperaba. Una lágrima resbaló de su mejilla y cayó sobre la caja en su regazo.
Clic.
—Echaba de menos esto —dijo en voz alta—. Creo que tengo un nuevo grupo favorito. Una pena que el cantante esté muerto.
Cerró los ojos por un instante, aliviado.
Se te ve poca cosa para lo que provocas, bichito, pensó mientras examinaba el mecanismo de la caja.
Víctor dejó la caja a un lado y entreabrió un poco la puerta del cubículo.
Clic.
Shinji apareció al otro lado de la puerta.
—¡Shinji! ¡Has venido! Por favor, tienes que parar a Kaworu. Quiere destruir este mundo.
—¿Dónde está? —preguntó Shinji sin más, mientras comprobaba el filo de su espada.
—Afuera. Vamos —dijo Víctor encaminándose al patio.
Kaworu los vio salir.
—Ya estamos otra vez, Shinji. Mi misión es la destrucción de la humanidad y la tuya, evitarla. Tendrás que volver a matarme para salir de esta.
Clic.
El tercer clic reventó todos los cristales. Nirvana atronaba en los altavoces de todo el colegio.
Shinji no esperó. Atacó con toda su alma, ante la mirada atónita de Valeria. La espada rebotó en el campo AT de Kaworu y cayó junto a Víctor.
—No puedes atravesar mi campo AT, Shinji. Mi alma está inundada de amor —dijo Kaworu mientras atravesaba el pecho de Shinji y le arrancaba el corazón con las manos—. No eres rival para mí.
—Se acabó el juego, ángel estúpido —escupió Víctor, levantando el arma con pulso firme.
—Es inútil, Víctor. El muro que me protege no puede ser traspasado por el miedo de un niño —sentenció.
—Lo veremos —dijo Víctor lanzando su estocada.
—¡NO! ¡DETENTE! —gritó Valeria, interponiéndose entre ellos.
Clic.
Como la mantequilla.
El tiempo pareció detenerse en el instituto. La espada se hundió con una facilidad espeluznante, atravesando el pecho y el corazón de Valeria.
Valeria abrió los ojos de par en par. Del suéter de punto salía sangre a borbotones.
Desconcertado, Kaworu extendió los brazos para abrazar el cuerpo inerte de Valeria, desvaneciendo el campo AT.
El ser inmortal sintió dos punzadas en el pecho.
La primera fue la vulnerabilidad.
La segunda fue la espada de Shinji, que Víctor aún apretaba con fuerza.
Una estocada, dos corazones.
Clic.
Detrás de Kaworu, un hilillo continuo de sangre caía de la espada y dibujaba figuras de serenidad en el suelo.
Víctor soltó la espada, aterrado.
Tenía que huir, pero antes, la caja.
Corrió hacia los aseos, recogió la caja y se dirigió a la salida.
El pasillo ya no estaba vacío.
¿CÓMO QUIERES QUE TERMINE LA HISTORIA? 🎃
Según lo que elijas, terminará la historia. Esta es tu última decisión en esta historia. Deja tu voto y, si quieres, amplía tu teoría en los comentarios.
Capítulo 8: ¿Final feliz… o no? ¿Qué prefieres? Acabamos en la tarde-noche de Halloween
Atrévete a dirigir la construcción de esta historia.
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Mi teoría es … ¿Y si el verdadero ángel de la destrucción es Víctor? Él cree que está salvando a todos, pero cada decisión suya provoca una tragedia mayor.
Creo que la caja cumple un destino que ya estaba escrito.
Parece que todas las historias están conectadas por ese mismo ciclo.
Veremos el final 🤣🎃