El ghosting
El ghosting

Hola, mis adorados mortales… Hoy os voy a hablar de un tema que a mucha gente nos interesa: el ghosting. Tal vez os haya pasado y no sabíais que se llamaba así, o puede que seáis auténticos expertos en el tema.

Somos tan modernos que ahora ponemos nombre a todos los sentimientos y comportamientos humanos que no llegamos a comprender. Es nuestro afán de tenerlo todo controlado, encapsulado y organizado.

Importando vocablos hasta de los establos.

Últimamente tenemos palabras para todo. Antes las cosas pasaban y ya está. Ahora no… ahora tienen nombre.

Para “me lo encontré sin querer”, ha sido la palabra serendipia, adaptada del inglés serendipity, acuñado por Horace Walpole en 1754 a partir del cuento persa de Los Tres Príncipes de Serendip. Y ya parece que sabes latín e inglés, y un poquito de magia.

Para los niños que no atienden en clase, se ponen nerviosos y no respetan las normas, ahora existe el déficit de atención cognitiva… TDA o TDAH; cuando antes eran simplemente… niños a los que no les apetecía escuchar al profe porque ya lo entendían y se aburrían por falta de motivación.

Para pensar mucho: overthinking, que antes era darle vueltas a la cabeza como una lavadora sin centrifugado. No hablaremos del término para la empanada mental, que suena a pedo: brain fart.

Para estar cansado de la vida: burnout. Antes estabas harto, ahora tienes burnout o “síndrome del trabajador quemado”, que suena mucho más profesional.

Para hacer la pelota para conseguir contactos, para que te ayuden a conseguir empleos, tenemos networking. Antes era ir a eventos y ferias para obtener contactos. Ahora lo haces en inglés, de pie con una copa en la mano, y con tarjetas que no sabes dónde guardar. 

Por último, veremos en breve la procrastinación. Un término que ya existía como postergación proveniente del latín, y que consiste simplemente en ser muy dejados y retrasar por miedo o pereza las acciones que responsablemente debemos acometer. Este llegará pronto, pero sin prisa, como el nombre indica. ¡Que nadie se escaquee de leerlo!

Cuando alguien desaparece sin decir adiós.

Muy, muy modernos todos, muy de ponerle nombre a cada acto, muy de hechicera rubia… aunque luego no sepamos muy bien qué significa ninguno de esos vocablos tan cool.

Hoy quiero centrarme en el ghosting.

Crónica mágica sobre el ghosting, el amor y las personas que no saben quedarse.

Por La Hechicera Rubia.

La noche en que el silencio hizo más ruido que las palabras.

Menudo título para un thriller de suspense… ¿Eh?

Hay un momento exacto —siempre lo hay— en el que empiezas a intuir que algo no va bien. No es una frase, no es una pelea. Es el silencio. 

El móvil sobre la mesa, la pantalla está en negro, y ves que el último mensaje leído se ha leído hace horas. 

“Igual está ocupado”, te dices. “Igual mañana”. “No voy a ser exagerada” o, como dicen ahora mucho, “no voy a ser un novio/a tóxica/o”.

Y ahí empieza todo. 

La hechicera Rubia ha visto ese momento cientos de veces. En otras mujeres, amigas y magos. En lectoras y compañeros… y sí, también en ella misma. Porque nadie nace sabiendo reconocer el abandono emocional cuando llega disfrazado de calma. 

El ghosting no irrumpe como una tormenta, llega como una niebla. La persona que se aleja de tu vida lo hace sin ruido, no avisa, pero lo cubre todo. Muchas veces te alejas tú de ellas, porque ves que la amistad o el compañerismo es solo en una única dirección. Eres solo tú quien fuerzas esa amistad, porque de la otra persona solo recibes la indiferencia. Y todos, por mucha magia que poseamos, nos cansamos de estar allí siempre, solo para escuchar. 

Cuando empiezas a convertirte en detective de tus propios recuerdos.

Otro título típico de Freida McFadden, “La Asistenta”.

La confusión

Al principio no duele, solo te descoloca. Te sorprendes revisando conversaciones antiguas como quien busca una pista olvidada. Relees mensajes donde todo parecía normal. Donde hubo risas, promesas pequeñas, de esas que no escriben, pero se sienten.

—Aquí dijo “me encanta hablar contigo”, “súper amig@”.

—Aquí mandó un corazón y miles de stickers de amiguis abrazados.

—Aquí parecía feliz.

Y entonces llega la maldita pregunta: ¿Qué hice mal?

La Hechicera Rubia te lo dice sin rodeos: cuando empiezas a cuestionarte a ti misma por la desaparición de otro, ya estás pagando un precio que no te corresponde.

La persona que desaparece rara vez se va por algo que tú hiciste. Se va porque quedarse le exige algo que no sabe dar: presencia, coherencia, amistad o responsabilidad emocional.

Y eso —aunque no lo parezca— no es amor. No te quieren mucho… ¡No te engañes! Ni que tampoco te engañen sus palabras.

La perversión.

Los que se van siempre dejan la puerta abierta… por si acaso.

Hay algo perverso en el ghosting moderno. No es solo que se vayan, es que no se van del todo.

Siguen viendo tus historias, siguen apareciendo en redes, siguen existiendo lo justo para que no puedas cerrar. 

Como fantasmas con wifi. Y tú, mientras tanto, suspendida en un limbo emocional. Sin poder enfadarte del todo, sin poder perdonar y sin poder avanzar.

Aquí la Hechicera se pone seria:

—Quien te quiere, no te deja en pausa.

—Quien te respeta, no te confunde.

—Quien se queda, se queda de verdad.

Todo lo demás es miedo con buena fachada. Y esto no solo ocurre con amig@s y compañer@s, también con los novios y chicas que estás conociendo por Insta, o tus propios familiares a los que les has dado todo tu corazón. 

El daño silencioso.

El daño silencioso es cuando el ghosting te rompe por dentro.

El ghosting no solo te quita a una persona. Te roba certezas. 

Empiezas a dudar de tu intuición, de tu forma de amar, de tu capacidad para elegir bien. Y eso es lo más peligroso.

Porque no hay herida más profunda que la que te hace desconfiar de ti misma. 

La hechicera Rubia ha visto a mujeres y hombres fuertes convertirse en sombras de sí mismos, preguntándose si amar demasiado y bien es un defecto.

Y nooooo. No lo esss.

El defecto es no saber quedarse cuando alguien te ofrece verdad, realidad y sobre todo VIDA. 

El día que entiendes que no necesitas respuestas para cerrar.

Hay un día —no sabes cuándo, pero llega— en el que dejas de esperar un mensaje que ya no importa.

El cierre.

No porque haya vuelto. Sino porque tú has vuelto a ti.

Entiendes que no todas las historias están hechas para cerrarse con explicaciones. Algunas se cierran con comprensión, otras con dignidad y otras con silencio… pero el tuyo, porque es lo que has recibido mucho tiempo de esa persona. Silencio y que te escriba o te llame cuando tiene algo que le beneficia a ella.

La Hechicera Rubia siempre dice:

No persigas a quien no tuvo valor de quedarse. Porque correr detrás de alguien que se fue o querer su cariño a toda costa solo consigue una cosa: que tú también te pierdas. Hay muchas personas que piensan cosas erróneas sobre ti porque tienen la mente sucia, que luego lo convierten en una realidad. ¡Pues allá ellos!

Hay que utilizar el humor como salvación (porque si no, lloramos)

Y aun así, alma bonita, ríete un poco. De verdad.

Ríete de las excusas absurdas que se inventan para hacerte el ghosting.

De los “Estaba muy liado” a “Tengo que trabajar, hasta en fiesta nacional y no puedo acudir a esa comida familiar”.

De los “No soy bueno para ti”, “Tú te mereces una persona mejor”.

De los silencios eternos que luego reaparecen con un “¿Qué tal? ¿Todo bien por ahí?”, solo porque se han levantado felices y pletóricos, el influjo de la luna se ha alineado con los planetas y hoy tenían tiempo que les sobraba.

Corolario.

¿Te digo un secreto?… No eran misteriosos. Eran INMADUR@S.

Y eso, visto con perspectiva, tiene algo casi cómico.

El cierre: cuando eliges quedarte contigo.

El ghosting enseña una lección dura, pero necesaria: no todo el mundo merece acceso a tu corazón.

Y eso no te hace ser una hechicera fría. Te hace ser sabia, o sabio.

Si alguien se fue sin decir adiós, no era el final que merecías. Pero sí que fue el final que necesitabas.

Porque ahora sabes algo que antes no:

El amor real no desaparece.

Se queda, explica, expone el motivo, perdona o es perdonado, y se sostiene.

Y tú, alma bonita, mereces a alguien que no huya cuando empieces a importar.

Y ya sabes, 

Con magia, con narrativa y con verdad, te lo dice tu siempre amiga. 

La Hechicera Rubia.


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4 comentario en “El ghosting”
  1. Me ha parecido muy acertado cómo describes la confusión que deja el ghosting y ese momento de intentar entender qué pasó. Nos leemos pronto Hechicera Rubia🪄✨🪄

    1. Como siempre, me hacen feliz tus palabras. Me encanta tu capacidad de leer entre líneas, FK, siempre has sido muy especial. Cuando alguien comprende la confusión, también honra el proceso de sanar. Nos leemos pronto…donde las palabras siguen haciendo magia.

  2. Querida Hechicera Rubia!!
    Que ganas tenía de escuchar un nuevo escrito.
    Al escucharlo, reconozco que al principio me transmitió tristeza, pero…. pensándolo mejor, me hiciste reflexionar en qué el ghosting no es una casualidad.
    No es despiste, ni exceso de trabajo, ni falta de tiempo, ni confusión emocional.

    El ghosting es una decisión.

    Quien hace ghosting elige no explicar, elige no enfrentar, elige no responsabilizarse del vínculo que ayudó a crear. Y eso dice mucho más de quien desaparece que de quien se queda esperando.

    Las personas no hacen ghosting porque no sepan comunicarse.
    Hacen ghosting porque no quieren comunicar.
    Porque explicar exige valentía, y quedarse exige coherencia y coraje.

    Quien quiere estar, está.
    Quien no sabe quedarse, se va… pero sin dar la cara.

    El silencio no es neutral. El silencio también es un mensaje.
    Y cuando alguien te deja en silencio, te está diciendo: “he decidido no cuidarte”
    Me has hecho entender que el el ghosting no ocurre.Se ejecuta!!
    No te dejaron porque no fueras suficiente.
    Se fueron porque no supieron sostener lo que tú sí estabas dispuesta a ofrecer.

    Y cuando alguien decide ser fantasma, la mejor magia que puedes hacer es esta:
    cerrar la puerta, encender la luz…
    y quedarte contigo.

    Con verdad, con dignidad y sin miedo,
    te lo dice tu siempre amiga!! 😘

    1. Qué palabras más valientes, hechicera del aire del Mediterráneo. Me ha impactado esta frase que has escrito: «Se fueron porque no supieron sostener lo que tú sí estabas dispuesta a ofrecer». Exactamente es eso. Hay manos que tiemblan cuando reciben algo verdadero, y corazones que prefieren huir antes que quedarse y ser valientes. Es triste, sí, porque muchas veces las personas ven fantasmas donde solo hay cariño… porque amar de verdad les obliga a mirarse por dentro, y no todos se atreven.

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